El dolor de rodillas es, junto a la pérdida de visión de cerca, una de las señales inequívocas de que nos estamos haciendo mayores.
“Hay que aceptar que el envejecimiento fisiológico articular es un proceso natural en nuestras vidas”, dicen los traumatólogos.
Es normal que nos preguntemos cómo, si estábamos perfectamente, de repente, empezamos a sentir inestabilidad, debilidad y poca fuerza. A veces, notamos crujidos o chasquidos internos que producen ‘bloqueos'”.
¿Por qué empiezan a doler las rodillas?
Edad, sobrepeso, problemas articulares como la artrosis, debilidad muscular, un giro brusco, esfuerzos físicos como andar o subir escaleras, deformidades de alineación de la pierna, lesiones deportivas, accidentes y traumatismo son algunas de las causas más frecuentes.
A pesar de nuestras buenas intenciones, limitar nuestra actividad física al fin de semana también puede resultar contraproducente, sobre todo, a partir de cierta edad.
CAUSAS
Estos son los principales desencadenantes de estas molestias:
1. SOBREPESO: “Las rodillas reciben la carga del peso y un exceso de kilos facilita el deterioro del cartílago articular y de los meniscos que acaban provocando dolor. Por eso, una buena alimentación es una forma excelente de ayudar a nuestras rodillas a mantenerse fuertes y saludables. Combinándola con el ejercicio suave, además, ayuda a establecernos en nuestro peso ideal”.
2. ACTIVIDAD FISICA DE IMPACTO: “Un exceso de actividades físicas de impacto en las articulaciones (correr, saltar o disciplinas que impliquen giros bruscos en las rodillas, como el fútbol o el pádel) generan una sobrecarga en el cartílago, meniscos y ligamentos aumentado el riego de lesión en la rodilla. Para evitar lesiones, se recomienda llevar a cabo una preparación física adecuada, practicar rutinas de fuerza que nos ayuden a potenciar los músculos isquiotibiales y cuádriceps de la pierna para ganar estabilidad en la articulación de la rodilla y realizar un buen calentamiento previo antes de hacer deporte”.
3. ALTERACION EN LA PISADA: “A veces, puede existir una mala alineación de los miembros inferiores o la columna que alteran nuestra forma de caminar o correr. Una alteración de la pisada, por ejemplo, puede ser la causa de muchos dolores de rodillas, de cadera o de columna. El uso habitual de tacón altera la biomecánica de la marcha y condiciona a realizar pasos más cortos y una semiflexión en las rodillas que, a largo plazo, puede provocar una artrosis de rodilla. Un estudio biomecánico de la pisada determinará si hay alguna anomalía y la necesidad de utilización de plantillas”.
4. CONDROMALACIA ROTULIANA: “Si pasamos muchas horas sentados en el trabajo puede que sintamos dolor al levantarnos de la silla tras o al bajar y subir escaleras o pendientes. La causa se llama condromalacia rotuliana que es el daño del cartílago que se produce en la cara articular de la rótula. La extensión completa de rodilla es la posición de descanso y alivio del dolor articular”.
5. MENISCOS: “Dentro de la rodilla hay un menisco interno y otro externo que actúan como amortiguadores de la articulación. Con la edad, la propiedades visco elásticas se pierden. se cristalizan y los meniscos se vuelven más rígidos, aumentando el riesgo de fisura o rotura ,incluso sin traumatismo o golpe o ante cualquier giro o sobrepeso. Si notamos un pinchazo brusco, bloqueo o sensación de hinchazón son signos de alerta de que algo está pasando dentro de la rodilla”.
6. ARTROSIS: “Se produce un daño crónico e irreversible en el cartílago -el tejido que protege la articulación- de la articulación de la rodilla. Su capacidad regenerativa es limitada, por lo que se produce una degeneración progresiva con el tiempo. Una vez que la rodilla se queda sin cartílago, el fémur y la tibia rozan uno con otro, provocando dolor, inflamación e incluso protuberancias óseas en la articulación, denominado osteofito. Este hecho que causa rigidez y dificultad a la hora de realizar un movimiento. En casos como éste, hay que acudir a un especialista antes de que la rodilla llegue a alcanzar un daño irreversible en el cartílago”.
¿Cuándo nos debemos de preocupar o, mejor dicho, ocupar en atajar la molestia? Cuando el dolor continúo o el que aparece durante o después de realizar alguna actividad física, postura mantenida o movimiento específico -con moderada inflamación y aumento de tamaño de la rodilla con sensación de pesadez- nos limita la movilidad completa y no mejora con medidas convencionales de reposo, hielo y antiinflamatorios en un plazo razonable de 5-7 días.