- La estrategia más eficaz para reducir las muertes por afecciones cardíacas en pacientes con ERC, es el diagnóstico oportuno y dar seguimiento a las medidas terapéuticas.
“La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de morbimortalidad en los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC). El riesgo cardiovascular elevado comienza en los estadios iniciales de la ERC, mucho antes de que el padecimiento se encuentre en etapas avanzadas”, informó el doctor Juan Carlos Castillo Salinas, asesor médico científico de Laboratorios Columbia, en donde cuentan con el Programa Nacional de Detección Oportuna de la ERC.
A decir del especialista, la estrategia más eficaz para reducir las muertes por afecciones cardíacas en pacientes con ERC, es el diagnóstico oportuno y dar seguimiento a las medidas terapéuticas en los pacientes en estadios iniciales, ya que es crucial para retrasar la progresión de la ERC a estadios avanzados.
Para nadie es un secreto que este padecimiento se ha convertido en un gran problema para las autoridades de salud en México, pues como es sabido, más del 50% de los recursos destinados a este rubro se invierte en la atención de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas, la ERC.
Estudios realizados en México en los últimos años han estimado una prevalencia de ERC de 12.2% y una tasa de 51 defunciones por cada 100 mil habitantes; en la mayoría de los casos se puede prevenir, al ser consecuencia de enfermedades como la hipertensión arterial sistémica y la diabetes mellitus mal controladas.
A decir del doctor Castillo, la ERC se estadifica mediante un análisis de sangre que evalúa el funcionamiento de los riñones, a través de medir la reducción de la tasa de filtración glomerular (TFG), dicha medida describe el flujo filtrado a través de los riñones.
Empero, la ERC se ha detallado como la enfermedad crónica más olvidada; sin embargo, representa un grave problema de salud pública en México y el mundo. Al ser un trastorno de origen multifactorial y estar asociado, sin duda, a las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en nuestra población, su impacto en la salud pública se refleja en la alta demanda de recursos humanos, económicos y de infraestructura que su tratamiento requiere. También, es la segunda causa más importante de años de vida perdidos en América Latina.
En 2017, se reportó que la ERC en México está teniendo un gran impacto en las finanzas de las instituciones y en la economía de las familias; en 2014, el gasto en salud anual medio por persona para esta patología se estimó en 8,966 dólares estadounidenses en la Secretaría de Salud (SSa), y de 9,091, en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Riesgo para el corazón, aunque la falla renal sea leve.
Incluso en estadios iniciales de la ERC, evidentes por el nivel de albuminuria (albúmina presente en exceso en la orina), se incrementa el riesgo cardiovascular.
Además, existe una asociación muy fuerte entre la albuminuria y otros factores tradicionales de riesgo cardiovascular. Es sabido que los pacientes con ERC estadio 5 tienen una elevada probabilidad de muerte prematura, sobre todo por complicaciones cardiovasculares.
Por otro lado, los pacientes con ERC tienen una vasculopatía generalizada –que implica daño a arterias y venas -, como hipertrofia ventricular izquierda, calcificaciones vasculares y rigidez arterial.
De esta manera, se estima que la mortalidad cardiovascular es dos veces superior en pacientes con ERC estadio 3 y tres veces superior en estadio 4, en comparación con la población con función renal normal. Este riesgo elevado es independiente de la edad, la etnia y el sexo de los pacientes.
Diversos estudios han demostrado que entre el 60 a 70% de las muertes en sujetos con ERC es por causa cardiovascular, comparado con el 22-28%, cuando la función renal es normal.
Los factores de riesgo tradicionales son los principales causantes de la mortalidad cardiovascular en pacientes de la tercera edad con ERC estadio 2 o 3. “En pacientes con ERC estadio 4 se suman factores de riesgo cardiovasculares específicos y relacionados a la uremia –concentración de urea en la sangre-. En este contexto, existe una elevada frecuencia de complicaciones cardiovasculares, en los pacientes adultos mayores, con y sin ERC”, añade.
Para concluir, el doctor Castillo Salinas detalla: “El pronóstico de un paciente con ERC, especialmente en diálisis, que sufre un infarto es mucho peor que en la población general. Se plantea que esto se debe a un subdiagnóstico, por las presentaciones clínicas atípicas, y el menor uso de exámenes diagnósticos e intervenciones terapéuticas, por el temor a los efectos adversos en esta población”.