Aunque la frase típica para levantar el ánimo de quien recién tiene una ruptura amorosa es que “nadie ha muerto de amor”, estudios recientes han revelado que el dolor causado por el término de una relación sentimental trae repercusiones al organismo, alcanzando incluso el fallecimiento.
Un estudio de la revista “Open Heart” realizado a un millón de daneses entre 1995 y 2014, reveló que la probabilidad de fallecer en los individuos menores a los 60 años, es más alta en un 57% durante las primeras dos semanas de la ruptura y hasta el primer año del rompimiento.
¿La causa?, según el estudio, el dolor es equiparable al fallecimiento de un ser querido, que trae consigo depresión, y un vaivén de emociones que aceleran el ritmo cardiaco, que a la postre puede causar desde una enfermedad cardiaca hasta un ataque cerebrovascular.
Pese a ello el estudio fue solamente con fines observatorios, por lo que no se ha establecido la causa – efecto, o si otros factores también influyen.